Ensayo1_BeatrizBrenesNavarro
La realidad de la educación para adultos en
el contexto de la pandemia.
A
partir del 2020 el proceso educativo sufrió un cambio de 180 grados, pasó de un
método tradicional de enseñanza a un mundo virtual de aprendizaje. La pandemia
dejo marcadas muchas pautas, regulaciones y procesos a seguir en el ámbito
educativo. Es por esto que se podría afirmar, como lo llamamos popularmente,
“las cosas no serán como antes”. Es aquí donde se genera la gran interrogante: ¿Podrán
los estudiantes seguir aprendiendo como lo hacían antes de la pandemia?
Desde
mi experiencia como docente en educación para adultos (Educación Técnica,
Sección Nocturna) en el Ministerio de Educación Pública de Costa Rica; podría
responder a la interrogante previa con un rotundo “No”. Cientos han sido las
problemáticas generadas como consecuencia de la pandemia en todo el país y a las
cuales los estudiantes se han tenido que afrontar. Podríamos mencionar
problemas emocionales, sociales, económicos, entre muchos otros.
Recordemos
que en un programa de enseñanza para adultos se pueden encontrar una gran
diversidad de perfiles en los estudiantes. Está la mamá soltera que interrumpió
sus estudios siendo adolescente y ahora lo retoma buscando un título que la
respalde, el(a) jefe(a) de hogar que trabaja de día y estudia de noche, el
jubilado que desea invertir su tiempo libre en adquirir conocimientos nuevos, y
muchos más. Todos ellos tienen un común determinador y es la necesidad por
superarse ya sea profesional o personalmente.
Al
igual que la gran variedad de perfiles de estudiantes, las problemáticas
desencadenadas por la pandemia en cada uno de ellos son incontables,
principalmente en el área de la tecnología. De la noche a la mañana el mundo se
paralizo, el sistema educativo cambio y el docente se reinventó. Los libros de
texto se transformaron en documentos de PDF, la interacción con los estudiantes
se realizaba en una clase virtual a través de una computadora o en su defecto
el celular y la comunicación por medio de chats. Todo parecía estar resuelto,
sin embargo la realidad para muchos fue otra.
Aquellos
estudiantes de educación para adultos quienes cumplían el rol de jefes de hogar
perdieron sus trabajos, el aislamiento afectó psicológica, física y
emocionalmente a muchos de ellos. El celular o la computadora fueron empeñados
para poder pagar las cuentas, el servicio de internet fue cancelado y así poder
comprar comida. El tiempo de trabajo se volvió menor pero las deudas
continuaron siendo las mismas e inclusive en algunos casos aumentaron.
Por
otra parte, la introducción tan repentina del uso de la tecnología en el
proceso de aprendizaje desencadeno frustración en muchos de los estudiantes.
Los inmigrantes tecnológicos, en su mayoría miembros de la comunidad educativa
adulta, se mantienen en un proceso continuo de aprendizaje, ya que pasaron de
tomar apuntes en sus cuadernos a formar parte de un entorno educativo virtual y
a utilizar por primera vez las redes sociales. Poco a poco ese conocimiento
digital se ha ido adquiriendo.
Finalmente,
muchas son las perspectivas de un estudiante (y la sociedad) durante el tiempo
que se ha vivido en confinamiento durante la pandemia, pero realidad solo una,
no todos tienen acceso a internet, no todos cuentan con Smartphone, las
computadoras o tabletas para muchos son un lujo. Es nuestro deber como docentes
hacer nuestro mayor esfuerzo por tratar de subsanar las necesidades de nuestros
estudiantes y apoyarlos durante este proceso de adaptación y reinvención,
utilizando al máximo todos los recursos proporcionados por las instituciones, y
si no se cuenta con ellos, exigir a un ente superior la igualdad de
oportunidades para todos los estudiantes.